La galerna del sábado de gloria


(1876)



   Puso Dios en mis cántabras montañas


Auras de libertad, tocas de nieve,


Y la vena del hierro en sus entrañas.


Tejió del roble de la adusta sierra


Y no del frágil mirto su corona;


Que ni falerna vid ni ático olivo,


Ni siciliana mies ornan sus campos,


Ni allí rebosan las colmadas trojes,


Ni rueda el mosto en el lagar hirviente;


Pero hay bosques repuestos y sombríos,


Misterioso rumor de ondas y vientos,


Tajadas hoces, y tendidos valles


Más que el heleno Tempe deleitosos,


Y, cual baño de Náyades, la arena


Que besa nuestro mar; y sus mugidos,


Como de fiera en coso perseguida,


Arrullos son a la gentil serrana,


Amor de Roma, y espantable al vasco,


Pobre y altiva, y como pobre hermosa.

Marcelino Menéndez y Pelayo

Santander 1877 

 

Himne Ibèric

(Catalá)

Cantàbria! Som tos braus mariners
cantant enmig les tempestats;
la terra és gran, el mar ho és més,
i terra i mar són encrespats.
La nostra vida és lluita,
el nostre cor és fort,
ningú ha pogut tos fills domar;
només la mort, només la mort,
la neu dels cims, el fons del mar.

 

(Castellano) 

¡Cantabria!. Son tus bravos marineros
cantando en medio de las tempestades;
la tierra es grande, el mar lo es más,
y tierra y mar embravecidos están.
Nuestra vida es lucha,
nuestro corazón es fuerte,
nadie ha podido tus hijos domar;
sólo la muerte, sólo la muerte,
la nieve de las cumbres, el fondo del mar.

(Montañés) 

¡Cantabria!. Son los tus bravos marineros
cantando en meyu las tempestaes;
la tierra es grandi, la mar lu es más,
y tierra y mar encrepíos están.
La muistra vida es alucha,
el muistru corazón es juerti,
naidi  pudo los tus jíos adumar;
sólu la muerti, sólu la muerti,
la ñevi los picachos, el jondu la mar.

 Joan Maragall i Gorina

Barcelona 1906

Cantabrum, labarum

 

Fuiste voz en la batalla

Fuiste guía en el camino

Con la sangre derramada

Tiñóse tu piel de lino

 

Con el oro de esta tierra,

Bordóse cruz de destino

Fue la cruz de nuestras vidas

El cruce de los caminos

 

El vencedor del imperio

Te tomo como cautivo

Fuiste el mejor estandarte

de su más digno enemigo.

 

Y mientras en tierra ajena

Mil honores recibidos

En tu Cantabria natal

Marginado en el olvido

 

Por tanto tiempo apartado,

De la memoria perdido

A tu suerte abandonado

Trapo extraño, mal querido

 

Solo algún pueblo vecino,

por cántabro pretendido

ante nuestra indiferencia

supo verte como digno.

 

Y al despertar de Cantabria ,

Al recobrar el sentido

Por señal marineruca

Vilmente fuiste vendido

 

Por polaca o monaguesca,

Por un trapo inexpresivo,

Ajeno a historia ninguna

languidecido por frío.

 

Pero el pueblo soberano

Liberado de prejuicios

Ondea de nuevo tu grana

Con la estela embellecido

 

Como en lo alto del castro

Espero verte algún día

Bella enseña milenaria

Honrando la Tierra mía

(o en lo alto del Bahía :) ) 

Ibio Camargo Cajigal

Maliaño 2006