A lo largo de la historia, en todas las sociedades, se han ido desarrollando una serie de actividades que originadas en las labores diarias y como divertimento en el tiempo libre se constituyeron en juegos  y competiciones que en el siglo XX vinieron a desembocar en deportes.

Cantabria también ha sido testigo de ello y conserva, bien como deportes federados, los bolos o las traineras, o como deportes tradicionales no regulados, todas estas actividades que  forman parte  de su cultura autóctona y de la cultura compartida con los pueblos de la Cornisa Cantábrica.